NICAN MOPOHUA: QUINTA APARICIÓN - EL TIO SANO
194.- Y Juan Diego, una vez que les hubo mostrado dónde se había dignado mandarle la Señora del Cielo que se levantara su templecito, luego les pidió permiso.
195.- Aun quería ir a su casa para ver a su honorable tío Juan Bernardino, que estaba en cama gravísimo cuando lo había dejado y venido para llamar a algún sacerdote, allá en Tlatelolco, para que lo confesara y dispusiera, de quien la Reina del Cielo se había dignado decirle que ya estaba sano.
196.- Y no solamente no lo dejaron ir solo, sino que lo escoltaron hasta su casa.
197.- Y al llegar vieron a su venerable tío que estaba muy contento, ya nada le dolía.
198.- Y él quedó muy sorprendido de ver a su sobrino tan escoltado y tan honrado.
199.- Y le preguntó a su sobrino por qué ocurría aquello, por qué tanto lo honraran.