NICAN MOPOHUA: CUARTA APARICIÓN - TERCERA ENTREVISTA CON ZUMÁRRAGA
147.- Y al llegar al palacio episcopal le salió al encuentro el mayordomo e incluso otros criados del señor Obispo.
148.- Y les rogó que por favor le dijeran que quería verlo; pero ninguno accedió, no querían hacerle caso, quizá porque aún no amanecía,
149.- o quizá porque ya lo conocen, que sólo los fastidia, que les es insoportable,
150.- y porque ya les habían hablado de él sus compañeros que lo habían perdido de vista cuando pretendieron seguirlo.
151.- Muy largo tiempo estuvo esperando la respuesta,
152.- y cuando vieron que llevaba ahí tan largo tiempo, cabizbajo, sin hacer nada, a ver si era llamado, notaron que al parecer traía algo en su tilma, y se le acercaron para ver lo que traía, para dar gusto a su corazón.
153.- Y al ver Juan Diego que era imposible ocultarles lo que llevaba, y que por eso lo molestarían, lo expulsarían a empellones o lo maltratarían, un poquito les mostró que eran flores.
154.- Y al ver que se trataba de diversas y finísimas flores, siendo que no era su tiempo, se asombraron muchísimo, y más al ver cuán frescas estaban, cuán abiertas, cuán exquisito su perfume, cuán preciosas,
155.- y ansiaron coger unas cuantas, arrebatárselas.
156.- Y no una, sino tres veces se atrevieron a agarrarlas, pero fracasaron,
157.- porque cuando pretendían tomarlas, ya no podían ver flores, sino las veían como pinturas, como bordados o aplicaciones en la tilma.
158.- Con eso, en seguida fueron a decirle respetuosamente al Señor Obispo lo que habían visto,
159.- y que pretendía verlo el indito que ya tantas veces había venido, quien tenía mucho esperando el recado, porque suplicaba permiso para verlo.
160.- Y tan pronto como el Señor Obispo escuchó eso, captó su corazón que esa era la prueba para que aceptara lo que ese hombre había estado gestionando.
161.- De inmediato se sirvió llamarlo, que en seguida entrara a casa para verlo.
162.- Y cuando entró, se prosternó en su presencia, como toda persona bien educada.
163.- Y de nueva cuenta, y con todo respeto, le narró todo lo que había visto, admirado, y su mensaje.